Cine

¿Hasta dónde vamos a llegar para ser «las elegidas»?

Escrito por: Romina Navarro
Fecha de publicación: 8 de agosto de 2025

Cartel de la película «La hermanastra fea» en luega original.

Siempre me sentí atraída por las historias que ofrecían una mirada desde afuera del centro, el otro lado del relato clásico o canónico, las historias silenciadas, las de los personajes tradicionalmente villanizados en una narrativa donde solo los héroes o las heroínas tienen el monopolio de la palabra y la razón.

Estas historias nos invitan a una profunda reflexión sobre la complejidad humana, nos aparta de la idea de que las personas solo pueden ser «buenas o malas», y nos lleva a conocer la inmensa variedad de matices que hay en el medio.

Hoy quiero recomendar la película La hermanastra fea (Den Stygge Stesøsteren en noruego), en un magnífico debut como directora de la joven guionista noruega Emilie Blichfeldt. Una historia que me impresionó por la dureza con que expone el afán por la búsqueda de la belleza —hegemónica, claro— y el deseo de ser «la elegida» de un hombre hermoso, gentil y muy rico.

Se trata de una vuelta de tuerca sobre el cuento de hadas quizá más popular del mundo, la Cenicienta, desde el punto de vista de Elvira, su hermanastra mayor. Inspirada en el relato original de los Hermanos Grimm, La hermanastra fea incluye detalles retorcidos muy interesantes que Disney y las editoriales clásicas decidieron omitir para que fuese más apta para las infancias, aunque esa censura fue precisamente lo que más daño hizo: la convirtió en el símbolo por excelencia del amor romántico.

Cuando el recién estrenado marido de Rebekka fallece, esta descubre que el hombre estaba en quiebra y no ha dejado herencia. Ahora está sin dinero, a cargo de sus dos hijas (Elvira y Alma) y de la hija del fallecido (Agnes, o «Cenicienta»). El Palacio Real anuncia que dará una fiesta dentro de varios meses en la que el príncipe Julián elegirá a su futura consorte, e invitan a todas las jovencitas del reino. Elvira se ilusiona con la idea, pero no es tan «agraciada» como su hermanastra, y Rebekka no dudará en someterla a toda clase de tratamientos brutales y cirugías muy precarias y dolorosas para embellecerla.

Elvira es una adolescente alegre, soñadora, risueña, platónicamente enamorada del príncipe y muy deseosa de ser la elegida. Vemos cómo se aviva su ilusión anticipando el día del gran baile donde conocerá personalmente al príncipe, pero con el paso de los meses y los tratamientos de belleza, su semblante se amarga, y el cariño que sentía por su bella hermanastra Agnes se convierte en resentimiento.

El género se clasifica como horror corporal (si viste La sustancia, por ahí va la idea) y expone con brillante crudeza la antigua y muy actual realidad sobre lo que estamos dispuestas a hacer o el sufrimiento al que somos capaces de someternos con tal de responder al mandato social de encajar en cánones de belleza imposibles.

La estética retorcida de la película incomoda muchísimo. Con la dosis justa de gore, te hace pasar de las arcadas a la compasión y la empatía, te lleva a reflexionar y cuestionarte sobre las dietas, los tratamientos y todo aquello que alguna vez hiciste para gustar y capturar miradas masculinas (aun cuando insistamos en que solo lo hacemos «por nosotras»).

Den Stygge Stesøsteren es una coproducción noruega, polaca, sueca y danesa que se estrenó el 23 de enero de 2025 en el Festival Sundance, y luego se presentó en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Emilie Blichfeldt comenzó a delinear la historia mientras trabajaba en su tesis para la Escuela de Cinematografía de la Universidad de Noruega, y reconoce que también se inspiró en sus propias luchas con la imagen corporal.

En fin, esta historia es el giro que le faltaba a Cenicienta, un trabajo artístico y narrativo impresionante de una directora muy joven, y un food for thought imperdible.

Y ya que estamos, si te gustan las historias que desafían las narrativas hegemónicas y cuentan la «otra versión de la historia», hay bastantes producciones para ver. En particular, recomiendo estas tres:  

Música: Grendel (1982), de la banda británica Marillion, muestra el punto de vista de la horrenda criatura que acechaba al poderoso y valiente Beowulf.

Libro: Ancho mar de los Sargazos (1966), de Jean Rhys, una novela posmoderna (y poscolonial) que es una precuela de la novela Jane Eyre (1847), de Charlotte Brönte, y cuenta la historia de la «loca del ático» cuya existencia se interponía entre Jane y la felicidad.

Cine: Joker (2019), con la magistral interpretación de Joaquín Phoenix, es una durísima crítica a un sistema fallido que abandona a las personas más vulnerables.

También la saga animada del ogro Shrek es una desopilante recopilación de «palizas» a todos los cuentos de hadas y leyendas rosas conocidas.

Y tú, ¿qué otras versiones de historias clásicas recomendarías?



Sobre la autora

Primer plano de Romina Navarro, mirando de frente a la cámara. Romina tiene tez blanca y cabellos castaños, cortos, lacio pero con movimiento.

Argentina, venezolana, española; sobre todo, migrante perenne. Estudié en cada país algo diferente, todo relacionado con las lenguas y la comunicación. Soy traductora, correctora, redactora periodística, comunicadora, sobre todo en temáticas relativas a los derechos humanos, feminismos, medioambiente y periodismo. También me encanta contar historias, conocer nuevas historias, andar en moto y dedicar bastante tiempo al activismo feminista; lo aplico en cada trabajo que hago, porque creo en el infinito poder del lenguaje para moldear realidades y pensamientos