Escrito por: Romina Navarro
Fecha de publicación: 6 de febrero de 2026

Desde hace algunos años, varias colegas estamos trabajando en un megaproyecto lexicográfico que, hopefully, está próximo a ver la luz: un diccionario de uso práctico especializado en terminología feminista, LGBTQI+, antirracista y anticapacitista para la traducción inglés-castellano y la investigación.
«Las palabras importan» es el lema que nos motivó siempre y que mantiene el entusiasmo en alto a pesar de lo arduo que nos resulta muchas veces este trabajito de hormiga. Los vaivenes de semejante emprendimiento voluntario nos han hecho pasar por numerosas etapas, desde el frenesí y la manija hasta el agotamiento, descubrimientos increíbles sobre nuevos términos y usos, risas, curiosidades, reflexiones muy profundas, lecciones, autocrítica y un conjunto de todo.
Esta anécdota en particular es de la semana pasada. ¡La RAE lo vuelve a hacer!
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Si bien no somos sus fans, el Diccionario de la Lengua Española (DLE) de la RAE juega un papel clave en el desarrollo de nuestro diccionario, ya que nos fija un punto de referencia para la crítica sobre la construcción de sentido, especialmente cuando abordamos temas de derechos humanos y conceptos muy sensibles.
Hace unos días estábamos debatiendo sobre un set de lemas, las parafilias, y nos pusimos a filosofar sobre estas prácticas, metimos psicología, historia, neurociencia y antropología, le dimos con «de todo». Estas cosas siempre nos pasan, no podemos evitarlo, la naturaleza misma del proyecto y nuestra condición de freakies de las palabras nos hacen volar, nos ponen intensas, sacan la pequeña activista lingüística que llevamos dentro.
Erika chequeó pedófilo en el DLE en línea, y a Yani se le prende la lamparita: se pone a hurgar en la RAE y…
—Chicas, me acabo de dar cuenta de algo tremendo. A ver, lo voy a confirmar. Uh, ¡tremendo esto!
Y confirmado, efectivamente, a la RAE le pasa «algo»… otra vez. Comparemos las definiciones de pedofilia, pedófilo/a, parafilia y zoofilia. ¿Qué te parece lo que marcamos acá?

Ya sabemos que la RAE es un saco de polillas, por no decir otra cosa, pero nos pareció muy fuerte el patrón en la elección de palabras acá. Yani siguió buscando para ver cómo definían fetichismo y masoquismo, dos prácticas que se encuadran en la amplia variedad de preferencias sexuales:

¿Vas notando la relación entre las palabras destacadas?
Dejemos de lado por un momento el problema técnico-lexicográfico de definir con estructuras distintas palabras del mismo tipo y campo semántico (filias y sus variantes), y centrémonos en la elección de las palabras. Parece algo sistemático: usaron adjetivos y sustantivos positivos (deseo/atracción/relación sexual) para definir términos vinculados al abuso, y negativos (perversión/desviación) para definir prácticas sexuales consensuadas libremente entre personas adultas.
Y bueh, el asquito que les pueden dar ciertas prácticas sexuales no normativas es de esperar de nuestra academia; es más, la «exhaustiva y concienzuda definición» que dejaron en parafilia nos hace sentir que querían largar la entrada lo antes posible. Pero esto: ¿en qué cabeza cabe no hablar de perversión o desviación cuando se abusa —o se desea abusar— de infancias o animales? Estamos en 2026, y no podemos hablar de «errores» cuando se tratan así temas tan serios. Es una elección de palabras, y la RAE elige tratar a la pedofilia como una «atracción» y a la zoofilia como «amor» o «relación sexual».
Finalmente, una mención especial merece sadismo: por un segundo me pareció que se habían esforzado y la primera acepción salió bastante decente, peroooooo…

Si fuera la abogada del diablo, podría alegar que la segunda acepción que ofrece la RAE para refinado/a es «Extremado en la maldad», así que técnicamente no sería incorrecto su uso. Pero, con la rica variedad que ofrece nuestra maravillosa lengua española, ¿no se les pudo ocurrir otra palabra más adecuada?
En fin, una vez más, la RAE no decepciona, muestra exactamente lo que esperamos de ella. Si hurgás lo suficiente, como nos ha tocado con este proyecto, siempre vas a encontrar perlitas y perlotas para reír, llorar, enojarte, indignarte o sorprenderte.
Esta fue una de esas perlas que más bien resultó un cacho de plomo, nos pareció muy fuerte advertir esto. Y sin embargo, adoramos estas reflexiones y descubrimientos que nos suscita el diccionario, ¡son todo lo que sí!
Nota: Todas las capturas de pantalla del Diccionario de la Lengua Española en línea son del 27 de enero de 2026.

Argentina, venezolana, española; sobre todo, migrante perenne. Estudié en cada país algo diferente, todo relacionado con las lenguas y la comunicación. Soy traductora, correctora, redactora periodística, comunicadora, sobre todo en temáticas relativas a los derechos humanos, feminismos, medioambiente y periodismo. También me encanta contar historias, conocer nuevas historias, andar en moto y dedicar bastante tiempo al activismo feminista; lo aplico en cada trabajo que hago, porque creo en el infinito poder del lenguaje para moldear realidades y pensamientos