Escrito por: Erika Cosenza
Fecha de publicación: 10 de abril de 2026

En castellano, el uso de algunos latinismos excede el ámbito académico y está presente en una infinita variedad de situaciones. Los leemos y los oímos en notas periodísticas, discursos políticos, declaraciones radiales y televisivas, en redes sociales y en un largo largo etcétera. Un per cápita (que se escribe así porque está castellanizado) por aquí, un sine qua non por allí, un in situ más acá, un modus operandi más allá…
Peccata minuta dirá alguien, pero, vamos, es hora de hacer un mea culpa. Porque, a pesar de que estas locuciones son tan frecuentes —o tal vez precisamente por eso—, hay ciertos errores que reproducimos una y otra vez. Las formas impropias están tan difundidas que casi no notamos el yerro. Y esto puede representar una trampa difícil de sortear, sobre todo —pero no solo— para quienes están dando sus primeros pasos profesionales en la corrección, la redacción y la traducción.
Comparto a continuación el podio de las cinco frases latinas que con más insistencia (y desaciertos) usamos.
Esta locución adverbial significa ‘de manera voluntaria o por iniciativa propia’. Ejemplo: «Lo hizo motu proprio». Es la ganadora absoluta con tres errores distintos en tan solo dos palabras:
a) No deben anteponerse las preposiciones de o por.
b) Evitar decir motus en lugar de motu.
c) No hay que reemplazar proprio por el adjetivo español propio.
Esta locución nominal significa ‘estado de cosas en un determinado momento’. Ejemplo: «Un artista que desafía el statu quo». Seguramente, se estarán preguntando qué le pasó a la s final, ¿no? La gran mayoría de las personas suele decir status quo, ¿verdad? Para sumar a la confusión, en inglés se privilegia, justamente, el uso de esa forma. Más que alertas hay que estar, entonces, si nos dedicamos a traducir o a corregir traducciones. Incluso, las personas más melómanas —y con algunas hojas gastadas en el calendario (la verdad sea dicha)— tal vez recuerden a la legendaria banda británica de rock portadora de ese nombre, Status Quo. Sin embargo, a pesar de la difusión y la validez en otras lenguas de la grafía alternativa, para la norma española (¿vade retro, RAE?), lo correcto es escribirlo sin la s. Además, es importante recordar que no varía en plural, por ejemplo: «Estos grupos amenazan los statu quo». ¡Ah! La RAE también nos dice que, en muchos casos, lo pronunciamos mal: es [estátu-kuó] y no [estátu-kúo].
Es una locución adverbial que significa ‘de un modo aproximado, sin entrar en detalles, a grandes rasgos’. Ejemplo: «Los resultados serán, grosso modo, iguales a los del año pasado». El error que solemos cometer es la anteposición de la preposición a.
Cuántos habremos hecho y enviado en lo que llevamos vivido, ¿no? Y sin embargo, con esta locución nominal también cometemos errores. Atención, entonces, que es curriculum vitae —que literalmente quiere decir ‘carrera de la vida’— sin tilde. Si le tenemos mucho cariño a la tilde, la buena noticia es que podemos usar currículum o currículo —pero ojo: sin vitae—, que son las formas castellanizadas. En resumen, podemos decir: «Envía tu curriculum vitae», «Envía tu currículo» o «Envía tu currículum», pero no «Envía tu currículum vitae» ni «Envía tu currículo vitae».
Vamos terminando esta listita, y es el turno de per se. Significa ‘por sí’ o ‘por sí mismo’ y se escribe con dos palabras separadas y sin tilde: «Esto no es malo per se». Evitemos, pues, las formas impropias «per sé» y «persé».
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Hasta aquí el top five. A tener los ojos (o los oídos) bien abiertos y la mente bien atenta para no dejarse embaucar la próxima vez que se crucen con estas forasteras. Como último consejo de la chuleta de hoy, vale la pena recordar que todos los extranjerismos crudos —es decir, que no están castellanizados— deben escribirse en cursiva (o entre comillas si no cuenta con esa posibilidad).