Reseñas,  Libros

PARA ELA, UMA MULHER MARAVILHOSA

Para ella, que siempre ha sido extraordinaria
Autora: Camila Fiuza
Libros del Ciempiés, 2026

Reseña de: Valentina Bragado Assef

Fecha de publicación: 5 de junio de 2026

Hoy el mar está como escribir o escribir está como el mar 
Sabina Urraca 

Varios ejemplares de «Para ella, que siempre ha sido extraordinaria», escrito por Camila Fiuza y publicado por Libros del Ciempiés.

Nos encontramos frente al debut de Camila Fiuza (Río de Janeiro, 1988) en solitario tras su primera aparición literaria en la antología de cuentos Desde la ausencia (Libros del Ciempiés, 2025). Hoy, es el turno de una obra que no puede catalogarse como una novela según la taxonomía de Bloom (2006) o de algún otro hombre del «canon», sino más bien que nos enfrenta a una tendencia cada vez más usual en la literatura de nuestro tiempo: el texto que dialoga de manera armónica, fluida y desde una textura suave entre lo diarístico (Miguel, 2025), es decir, desde una narración intimista y abierta de corazón con el relato novelado-ficcionado. Por consiguiente, entre ambas perspectivas creativas, van construyendo la estructura de la obra, entre lo real y lo imaginado, que se divide en cuatro partes narradas: «Lo malo», «Lo bueno», «Todo lo que hay en el medio» y «Lo que perdura». 

Para comenzar, la obra desarrolla una temática delicada: se presenta una búsqueda geográfica y biográfica entre la cidade maravilhosa —Río de Janeiro— y la ciutat condal —Barcelona—, que da origen a las múltiples interrogantes de Alice, la protagonista, respecto al estado mental por el que transita durante el relato y sus diversas etapas y tiempos narrativos: ¿Qué es esta parálisis? ¿Qué es esta apatía? ¿Qué es este miedo? (Fiuza, 47). Nos encontramos entonces ante una lectura de corazón abierto, compleja, triste, a ratos angustiosa que, no obstante, busca, cuestiona y hasta emprende un viaje para encontrar la fórmula íntima de sanarse: ir directo al pasado familiar y abrir el baúl de la herida y desde ese lugar (temido), reconciliar y reconstruir con una mirada poética, dulce y finalmente compasiva que ablanda y se rinde ante la sobreexigencia con la que carga la protagonista y que se refleja de manera muy bien desarrollada en el arduo personaje antagónico de Cassandra.  

El tratamiento de la temática metaficcional se mezcla con el mapeo de búsqueda entre memorias pasadas en la ciudad carioca y vivencias presentes, lo que potencia la sensibilidad estética de una voz narrativa femenina que juega abiertamente entre géneros literarios y entre tiempos narrativos.  El relato está dotado de la condición multimodal de lectura, pues se construye el significado del pasado, a través de dos dibujos —reales— de la pequeña Alice titulados A primavera chegou! y A semente (Fiuza, 134 - 136).

Lo anterior brinda frescura y dinamismo al texto, además que se potencia con el uso de una playlist de canciones brasileñas —se encuentran en un código QR al final del libro— que dan ese toque gostoso a la narración. 

Alice, la narradora, protagoniza un deambular cómodo entre la primera persona y la tercera, usando mudas narrativas y anacronías en el relato de manera audaz al jugar también con el lenguaje misturando palabras en portugués sin añadir una nota al pie de página para su significado, salvo, una: saudade, que no tiene traducción al español, pero que entendemos que es ese jeito tan único en portugués para referirse a un estado emocional similar a una «nostalgia alegre». Por consiguiente, el lenguaje actúa como un recurso de estilo, siendo una decisión que, sin confundir a quien lee, enriquece la experiencia imaginativa de la historia. 

Paró en un carrito de maíz cocido y pidió uno con mantequilla y sal. El hombre le preguntó: 
No pote ou na espiga, minha querida? 
Bote o espiga: para Alice no había dudas. (Fiuza, 118) 

Así es como en la obra se matiza ese sentimiento ineludible al español y que resuena en el eco de esa língua falada en las praias, en el maíz del carrito de la calle y en cada água de coco. Lo anterior se despliega con la vuelta de la protagonista a Brasil, decisión que, por lo demás, le cuesta tanto como subir el Corcovado a pleno sol. Es decir, dicha acción y decisión de volver a enfrentar el pasado con la familia, el lugar/patrón común el hogar/herida, entrega la necesaria fricción en Alice, para enfrentar su estado emocional y las decisiones que debe tomar tanto en la ficción como en la vida real metaficcionada. En consecuencia, Río, la ciudad maravilhosa, adquiere una fuerza tremenda, ya que otorga la sensibilidad estética de una geografía húmeda, tropical, alegre, abierta, flexible, liviana y, por supuesto, divertida, que sana a la narradora de sus heridas infantiles. Desde allí, desde ese gesto consigo misma, con sus raíces de ese trópico sudoroso y único que es Brasil, se impulsa el cambio que profundo y doloroso, tan íntimo y tan sensible,  amorosamente se inicia con la escritura que salva, purga y transforma

De esta manera, el sentido estético es parte de la narración y es parte de la configuración de la protagonista en la combinación tanto de lo real como de lo imaginado. De ahí que hay dos acciones muy importantes para la protagonista: la primera es cómo La rutina de leer cambia algo [...]. Era capaz de estar sola, tumbada en el sofá, sin culpa de estar ahí (Fiuza, 218), lo que podría traducirse en cómo la sensibilidad estética de Alice al pasar tiempo en librerías, leyendo en paz y, sobre todo, en silencio, la conecta con la luz de la pausa que tanto busca frente al rumiar de pensamientos y que encuentra en los libros. Y la segunda es la música que le devuelve el alma al cuerpo, ese cuerpo latino que reniega, endurece y modifica estándares, pieles y formas de habitarlo para encontrarse de nuevo gozando al ritmo de una melodía que enciende la llama vital de la narradora y entonces llega el cambio o el despertar de la protagonista que le gana al hundimiento y sale de casa vencedora por sobre el ruido mental al escuchar «Quem tem um amigo tem tudo» de Emicida y Zeca Pagodinho. 

Por último, dentro de la forma de escritura del diario, en ese espacio tan preciado y personal para una escritora, en el cual el uso del «yo» no restringe ni maquilla, sino al contrario, abre un espacio de intimidad compartida que tal vez incomoda o no y que justamente ahí, en ese espacio de escritura con una mirada única –y a veces poética–,  se encuentra un recurso literario que apela a la misma narradora con una carta dirigida hacia ella desde el reflejo que produce el metarrelato explorado a lo largo del texto. Esta parte de la novela, una de las últimas, se impregna de tiernas descripciones y funciona como un recuento de la vida novelada que da origen a la obra. Es por este motivo que la emoción que prevalece en el lector es justamente de una saudade al involucrarse y/o identificarse en la profundidad del proceso psico-emocional que experimenta la protagonista y que finaliza con fuerza, coragem y muchísima sororidad, con la correspondencia hacia sí misma:

Nunca tuviste la culpa de nada. Y hablando de culpa, Alice, ¡eres libre! Libre para elegir, libre para equivocarte, libre para acertar, libre para caer y para levantarte, ¡libre para ser extraordinaria! (Fiuza, 305). 

Bibliografía


Bloom, H. (2006).
El canon occidental. Colección Compactos, Anagrama.

Miguel, L. (2025). Taller de escritura «Cuadernos de todo» 2025 - 2026 vía Patreon.

Fiuza, C. (2026). Para ella, que siempre ha sido extraordinaria. Libros del Ciempiés.


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Sobre la autora

Una selfie de  Valentina Bragado Assef, colaboradora de Ciempiés. El encuadre está ligeramente hacia arriba y desde la derecha, y Valentina mira de reojo con una media sonrisa y expresión pícara. Lleva gafas y cabellos ondulados, entre castaño oscuro y claro, que no le llegan a los hombros.

Nací y crecí entre los bosques, la selva fría y los ríos del sur del mundo. Ahora hace dos años que vivo en un norte mediterráneo, geografía que entibia la humedad de mi raíz austral. 
La escritura me conecta con ese tejido del gran nido. La escritura es refugio, es hogar. Encontrar este espacio de creación con Ciempiés en Barcelona ha sido una fortuna.