Escrito por: Erika Cosenza
Fecha de publicación: 24 de abril de 2026

Esta capsulita idiomática nos lleva a la Argentina, más específicamente a la población futbolera (pero no solo). Allí, cada vez que hay un partido de fútbol —no importa que sea un amistoso en el barrio o la final de un mundial— alguien siempre pronuncia estas palabras. Y, claro, quienes gustan de ese deporte en cualquier otro lugar del mundo en el que haya alguien proveniente de Argentina también conoce esta expresión.
A prepararse, porque este año hay mundial de fútbol masculino y, una vez más, muy probablemente alguna persona lanzará la sentencia de «pecho frío» contra algún jugador que pifie un gol cantado, contra un arquero (o portero, según cómo le digas tú) que no logre detener una pelota que tenía servida o contra todo un equipo tras una derrota sentida como vergonzosa. Pero a no creer que esta expresión solo se encuentra en las canchas. Para nada. Se puede ser «pecho frío» en cualquier área: en los negocios, en la política, en los deportes —claro— y hasta, incluso, en el amor. Sí, no es poco habitual oír cosas como «Es el equipo más pecho frío de la historia»; «No seas pecho frío y decile que te gusta», «Otra vez perdió las elecciones esa pecho frío».
Entonces, ¿ya te diste cuenta de qué quiere decir? Sí, una persona pecho frío es alguien que no pone el corazón en lo que hace, que no demuestra empeño o dedicación y que siempre falla cuando más se la necesita.
El público futbolero la rememora en boca de Jorge Solari en 1987 —era el DT de Newell's Old Boys, equipo de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, y la usó para referirse a la hinchada que criticaba a su propio equipo— y le atribuyen su creación. No obstante, él no la inventó. ¿Tal vez su aporte haya sido haberla reflotado e instalado nuevamente en el imaginario colectivo?
Quienes saben de historia recordarán haber leído por ahí que Hipólito Yrigoyen (primer presidente argentino elegido por voto secreto y obligatorio de la población masculina, con mandato en el período 1916-1922) sabía utilizarla para referirse a quienes consideraba como políticos timoratos incapaces de ejercer el liderazgo.
Y, entonces, ¿cuál es la fuente de inspiración de esta expresión que ya forma parte del llamado folclore del fútbol y del habla de buena parte de la Argentina?
Bueno, al parecer, hay que mirar el mundo de los caballos. En el campo, se decía que un caballo de tiro que no cinchaba a la par del resto tenía el pecho frío. Por otro lado, también podemos mencionar una antigua artimaña de quienes apostaban a las carreras de caballos: se escabullían en las caballerizas y palpaban el pecho de los animales para jugar su dinero en fución de su temperatura corporal.
¿Conocías su origen? Si no eres de Argentina, ¿en tu país o región hay una expresión equivalente? ¡Escríbenos a info@ciempies.es, y la publicaremos!